1. Problemas de salud en lugares con atención médica limitada
Uno de los mayores riesgos para los viajeros mayores es enfermarse o sufrir una emergencia médica en un lugar donde la atención sanitaria es deficiente o inadecuada. En muchos países, especialmente en zonas rurales o turísticas poco desarrolladas, los hospitales carecen de equipamiento o personal capacitado.
Consejo: Antes de viajar, investiga la calidad de los servicios médicos en tu destino y asegúrate de contar con un seguro de viaje que cubra emergencias internacionales. Lleva contigo tus medicamentos habituales y un pequeño botiquín personal.
2. Cambios bruscos de clima y altitud
El cuerpo de una persona mayor puede tener más dificultades para adaptarse a cambios de temperatura extrema o altitud. El calor intenso puede causar deshidratación y agotamiento, mientras que las zonas frías pueden afectar la circulación o las articulaciones. Los destinos con gran altitud, como Cusco o Ciudad de México, pueden provocar mareos o problemas respiratorios.
Consejo: Evita itinerarios demasiado exigentes y elige destinos con climas moderados. Hidrátate constantemente y descansa con frecuencia, especialmente durante los primeros días del viaje.
3. Riesgo de caídas y accidentes en terrenos irregulares
Muchos lugares turísticos, como ciudades antiguas, ruinas o pueblos con calles empedradas, presentan terrenos difíciles para caminar. Esto aumenta el riesgo de caídas, torceduras o fracturas, especialmente si se viaja sin el calzado adecuado.
Consejo: Usa zapatos cómodos con buena tracción y bastón de apoyo si lo necesitas. Evita excursiones que requieran subir escaleras empinadas o caminar largas distancias sin descanso.
4. Fatiga por itinerarios demasiado intensos
Muchos adultos mayores cometen el error de querer aprovechar cada minuto del viaje. Sin embargo, los horarios apretados, las largas caminatas o los vuelos con escalas pueden causar agotamiento físico y mental.
Consejo: Organiza un itinerario equilibrado. Incluye momentos de descanso, evita madrugones innecesarios y, si es posible, elige vuelos directos. Viajar más lento no significa disfrutar menos; al contrario, permite apreciar mejor cada experiencia.
5. Inseguridad y estafas dirigidas a turistas mayores
En ciertos destinos turísticos, los adultos mayores pueden ser vistos como objetivos fáciles para robos o estafas. Desde taxis con tarifas infladas hasta falsos guías turísticos, los engaños son más comunes de lo que se piensa.
Consejo: Mantén tus pertenencias seguras, evita mostrar objetos de valor y sé cuidadoso con las personas que ofrecen “ayuda” no solicitada. Siempre confirma precios y reservas por canales oficiales o a través de agencias de confianza
Reflexión final:
Viajar después de los 70 sigue siendo posible y enriquecedor, siempre que se haga con precaución, planificación y sentido común. Con un poco de preparación y prudencia, cada viaje puede convertirse en una fuente de alegría, conexión y aprendizaje. La clave está en disfrutar sin arriesgar la salud ni la seguridad.