Cuando el mal día toca tu puerta, tú eliges entrar
A veces, el mal día no llega con ruido ni con aviso; Simplemente toca la puerta en forma de una mirada seca, una respuesta injusta, un correo inesperado o una sensación rara que se queda pegada desde temprano. Y aunque no siempre podemos evitar que aparezca, sí podemos decidir qué lugar ocupa en nuestra vida. … Read more