8 cosas que definitivamente no deberías lavar en el lavavajillas** (y por qué)

Las sartenes de hierro fundido son utensilios de cocina indiscutibles, pero no resisten el lavavajillas.

Los detergentes fuertes y las altas temperaturas eliminan por completo la capa de aceite polimerizado —conocida como curado— que confiere al hierro fundido sus propiedades antiadherentes naturales. Sin esta capa protectora, el hierro se oxida rápidamente al exponerse a la humedad y al aire. Con el tiempo, los lavados repetidos en el lavavajillas debilitan considerablemente la superficie del hierro.

Así es como se cuidan: Lavar a mano con agua tibia y un cepillo de cerdas duras (rara vez se necesita jabón). Secar bien la sartén en la estufa a fuego lento y engrasarla ligeramente después de cada lavado para mantener el revestimiento antiadherente. Nunca remojar el hierro fundido durante periodos prolongados.

4. Utensilios de cocina con revestimiento antiadherente

Esto puede parecer contradictorio, ya que las sartenes antiadherentes están diseñadas para ser fáciles de limpiar, pero no son aptas para el lavavajillas.

Los detergentes fuertes y las altas temperaturas dañan los revestimientos antiadherentes (como el PTFE o el teflón), provocando que se desprendan y pierdan su eficacia. Esto acelera el desgaste, lo que significa que tendrá que reemplazar sus sartenes caras mucho antes.

Cómo cuidarlas: Lavar a mano con una esponja suave y detergente suave. Evitar limpiadores abrasivos, como la lana de acero. Dejar que la sartén se enfríe completamente antes de lavarla para evitar que se agriete. Aunque algunas sartenes de cerámica más modernas se anuncian como aptas para lavavajillas, lavarlas a mano siempre prolongará su vida útil.

5. Cualquier cosa con etiquetas autoadhesivas.

Todos hemos intentado quitar una pegatina quemada de un plato después de lavarlo en el lavavajillas; es una pesadilla.

Bajo la influencia del calor y el agua, las etiquetas se desintegran, dejando un residuo pegajoso y difícil de quitar en el plato y en el lavavajillas. Peor aún, los fragmentos de papel y el pegamento derretido pueden obstruir los filtros del lavavajillas, reduciendo drásticamente su eficacia. Perderás más tiempo raspando los residuos que el que ahorrarás usando el lavavajillas.

Cómo cuidarlas: Retire siempre todas las etiquetas y pegatinas antes de aplicarlas. Para aflojar el adhesivo de las etiquetas difíciles, sumérjalas en agua tibia con jabón y, a continuación, retire con cuidado cualquier resto de adhesivo con una cuchilla o una espátula.

6. Tazas térmicas y termos

Las tazas térmicas son estupendas para mantener las bebidas a la temperatura perfecta, pero lavarlas en el lavavajillas puede dañar sus mecanismos.

El calor intenso puede dañar el vacío entre las paredes dobles, reduciendo la capacidad del vaso para conservar la temperatura. Además, las tapas de plástico y las juntas de goma pueden deformarse o agrietarse, provocando fugas, y los limpiadores fuertes pueden dejar un sabor u olor químico residual en el interior del recipiente.

Así es como se cuidan: Lave a mano el recipiente y la tapa con agua tibia y jabón, usando un cepillo para biberones para llegar al interior. Deje secar completamente al aire sin la tapa para evitar la formación de moho. Consulte siempre las instrucciones del fabricante, pero lavar a mano suele ser la opción más segura.

7. Recipientes de cobre

Las ollas y sartenes de cobre son tesoros maravillosos en la cocina, pero también son increíblemente delicadas.

Los detergentes agresivos y las altas temperaturas decoloran rápidamente la hermosa superficie, provocando que se oscurezca y se manche. Un lavavajillas no puede brindar el cuidado adecuado para mantener su brillo, y algunos detergentes pueden reaccionar químicamente con el cobre, causando picaduras o corrosión.

Cómo cuidarlas: Lavar a mano con jabón suave y agua tibia, y secar inmediatamente para evitar manchas. Pulir regularmente con un limpiador de cobre o una pasta casera sencilla de jugo de limón y sal.

8. Porcelana antigua o valiosa

Si tiene porcelana antigua o vajilla con hermosos diseños pintados a mano, guárdela lejos del lavavajillas.

La exposición repetida al agua caliente y a detergentes fuertes inevitablemente decolorará estos hermosos diseños. La porcelana antigua también es mucho más frágil, lo que la hace muy susceptible a astillarse bajo alta presión de agua. Además, el choque térmico provocado por cambios bruscos de temperatura puede causar microfisuras en las piezas antiguas.

Cómo cuidarlos: Lavar suavemente a mano con jabón suave y agua tibia, usando un paño suave o una esponja. Evitar productos abrasivos, secar con cuidado con una toalla suave y guardar en un lugar seguro para evitar golpes accidentales.

Consejo adicional: Errores comunes al lavar los platos que debes evitar

Saber qué lavar a mano es solo la mitad del trabajo. Para sacarle el máximo partido a tu lavadora, evita estos errores comunes.

En este “

Comprueba si hay óxido en el hierro fundido y sácalo si es necesario. Revisa las tazas térmicas para asegurarte de que no hayan perdido su capacidad aislante y retira cualquier pegatina de los platos nuevos antes de exhibirlos.

Este mes: Optimiza tu lavavajillas

Limpia el filtro y los brazos rociadores, y luego realiza un ciclo de limpieza profunda con vinagre. Organiza tu estrategia de carga (los artículos pesados ​​en la parte inferior y los delicados en la superior) y comparte esta guía con los miembros de la familia que te ayuden con la limpieza.

Continuo: Mantén buenos hábitos

Lave a mano la vajilla delicada con regularidad. Recuerde raspar los restos de comida, no enjuagarla, antes de introducirla en la lavadora. Mantenga lleno el dispensador de abrillantador y reemplace las rejillas desgastadas para evitar rayar la vajilla.

Reflexión final: Respeta tus herramientas.

 

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