Sangre en la orina: La presencia de sangre, llamada hematuria, puede indicar una infección renal, cálculos renales, tumores o incluso insuficiencia renal. Este síntoma se manifiesta como una coloración marrón, roja o morada de la orina, que a veces se confunde en las mujeres con un retraso menstrual.
Orina espumosa: La presencia de burbujas persistentes o espuma blanca en la orina puede indicar pérdida de proteínas. Esto ocurre cuando los filtros renales dañados permiten el paso de albúmina (una proteína), que normalmente debería permanecer en el torrente sanguíneo. Esta espuma es similar a la que se forma al cocinar huevos y no debe consumirse.
Ignorado.
2. Fatiga persistente
. Los riñones eliminan las toxinas de la sangre. Cuando se debilitan, las toxinas se acumulan, causando fatiga extrema, mareos y dificultad para concentrarse. Además, los riñones producen eritropoyetina, una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos, responsables del transporte de oxígeno. Un bajo recuento de glóbulos rojos reduce la cantidad de oxígeno en el cuerpo, causando una sensación de fatiga crónica, incluso después de haber dormido bien.
Los urólogos recalcan que la fatiga causada por problemas renales puede dificultar incluso las actividades más sencillas, como caminar o ducharse. Para descartar cualquier duda, se recomienda un análisis de sangre para detectar una posible anemia asociada a la enfermedad renal.
3. Hinchazón inusual:
Los riñones también regulan los niveles de sodio y la eliminación de líquidos del cuerpo. Cuando no funcionan correctamente, el exceso de líquido puede acumularse y manifestarse como hinchazón en los tobillos, los pies, las manos o debajo de los ojos, especialmente por la mañana.
Edema: Esta retención de líquidos, llamada edema, se debe a niveles bajos de albúmina en la sangre. Una hinchazón similar también puede ser consecuencia de trastornos cardíacos, hepáticos o venosos. Si estos síntomas persisten, es importante consultar a un médico para un examen completo.
4. Dificultad para respirar:
Si bien suele asociarse con enfermedades cardíacas o pulmonares, la dificultad para respirar también puede deberse a enfermedades renales. Cuando los riñones no funcionan correctamente, no pueden eliminar adecuadamente el exceso de líquido y toxinas, que pueden acumularse en los pulmones y causar dificultad para respirar. Un recuento bajo de glóbulos rojos empeora esta sensación de falta de oxígeno.
En los casos más graves, al acostarse puede sentir una sensación de asfixia, que requiere intervención médica urgente.
5. Piel seca y con picazón:
Los riñones regulan no solo la purificación de la sangre, sino también los niveles de minerales en el cuerpo, esenciales para la salud de los huesos y la piel. La piel seca y la picazón intensa pueden indicar una acumulación de toxinas en la sangre debido a una disfunción renal. A veces, la picazón afecta una zona específica, pero también puede extenderse, y la piel puede adquirir un tono amarillento o marrón.
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Los dermatólogos a veces descubren problemas renales subyacentes en pacientes que presentan picazón o erupciones persistentes.
6. Mal aliento y sabor metálico.
Las personas con enfermedad renal pueden experimentar un sabor metálico en la boca, acompañado de mal aliento debido a la acumulación de toxinas como la urea en la sangre. Este sabor metálico, a menudo asociado con la pérdida del apetito, también puede ir acompañado de náuseas y vómitos. En esta etapa, se recomienda consultar a un médico para una evaluación completa.
7. Trastornos del sueño.
La insuficiencia renal permite que las toxinas circulen por la sangre, interrumpiendo el sueño y provocando despertares frecuentes. En algunos casos, esto puede derivar en apnea del sueño, un trastorno que interrumpe temporalmente la respiración durante el sueño. La apnea del sueño se caracteriza a menudo por ronquidos fuertes y puede volverse obstructiva en casos de enfermedad renal.
8. Hipertensión y diabetes:
Si bien la hipertensión y la diabetes no son síntomas directos, aumentan significativamente el riesgo de enfermedad renal. Aproximadamente el 40 % de los casos de insuficiencia renal se deben a la hipertensión, mientras que un tercio de las personas con diabetes sufren daño renal. Los niveles altos de azúcar en sangre espesan la sangre, dañando los delicados vasos sanguíneos de los riñones. La hipertensión también ejerce presión sobre estos vasos, causando un daño progresivo.Cuidado de los riñones:
Los síntomas de la insuficiencia renal a menudo se ignoran o se minimizan. Sin embargo, algunos hábitos sencillos pueden ayudar a mantener los riñones sanos y prevenir complicaciones.Hidratación: Los expertos recomiendan beber de cuatro a seis vasos de agua al día para favorecer el buen funcionamiento de los riñones. Beber agua tibia también puede reducir los niveles de creatinina y urea en la sangre.
Precaución con los medicamentos: Algunos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) y antibióticos pueden dañar los riñones, sobre todo si se usan en exceso. Si tiene problemas renales, es fundamental consultar con un médico antes de tomar antibióticos como la penicilina o las sulfonamidas.
Actividad física: El ejercicio regular es beneficioso no solo para la presión arterial, sino también para la salud renal. Caminar, montar en bicicleta, correr o nadar son actividades recomendadas para mantener los riñones sanos.
Chequeos médicos regulares: Las personas mayores de 60 años, las que tuvieron bajo peso al nacer o las que tienen antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares deben hacerse chequeos renales regulares para prevenir complicaciones.
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