Todo cambió cuando el padre notó accidentalmente un detalle extraño en la pierna del bebé. Ahora advierte a otros padres que estén más atentos y no ignoren estas nimiedades.
La pareja siempre había sido meticulosa y lo había planeado todo con antelación. Cuando supieron que estaban esperando un bebé, comenzaron a prepararse de inmediato. Leyeron libros, tomaron cursos y compraron siguiendo listas. Taparon los enchufes del apartamento, sellaron las esquinas y retiraron todo lo innecesario. Pensaron que así podrían protegerlo de cualquier problema.
El bebé nació tranquilo. Dormía bien, lloraba poco y se tranquilizaba rápidamente. Los primeros meses transcurrieron sin mayores dificultades. Los padres se adaptaron al nuevo ritmo y empezaron a creer que simplemente habían tenido suerte.