La aparición de dolores, rigidez o desgaste en las articulaciones es una condición médica muy común, sobre todo al avanzar la edad o por la práctica de actividad física intensa. En redes sociales suele viralizarse la supuesta receta de consumir cáscara de huevo para «salvar» las rodillas y aportar colágeno.
Especialistas en traumatología, reumatología y nutrición aclaran que estos remedios caseros carecen de rigor científico y médico, y advierten que no deben considerarse curas milagrosas, pues el problema requiere un diagnóstico y tratamiento profesional.
Explicación clínica: ¿Qué contienen realmente las cáscaras de huevo?
Desde el punto de vista bromatológico, la estructura del huevo tiene componentes que explican el origen de estos mitos, pero también sus limitaciones:
- Carbonato de calcio: Es el elemento principal de la cáscara dura. Aunque aporta minerales, ingerir la cáscara no se traduce de forma directa en la regeneración del cartílago de la rodilla.
- Membrana interna: Contiene pequeñas cantidades de proteínas, elastina y compuestos relacionados con el tejido conectivo. Sin embargo, la cantidad es variable y no garantiza un impacto terapéutico real en las articulaciones.
Diagnóstico del dolor de rodilla