ADVERTENCIA COVID-19: Alerta mundial para personas vacunadas: esto también les pasará a ellos.

Pero tres años después, ya no es solo un investigador. También es un paciente.

“Incluso conducir me da asco. Constantemente tengo que elegir entre trabajar, salir o incluso lavar la ropa.”

Para este experto, la enfermedad se ha convertido en una prisión invisible: menos horas preciosas en el día, más espacio para imprevistos y dificultades.

La COVID-19 crónica puede manifestarse de muchas maneras, pero el síntoma más común es la fatiga persistente. El agotamiento extremo va mucho más allá de la simple debilidad. El Dr. Cohen lo describe como un agotamiento profundo… incluso después de una noche de sueño aparentemente reparador.

A esto se suman mareos, desorientación constante, problemas de memoria o de lenguaje… cada tarea diaria se convierte en un reto.

Según un estudio de la Universidad de Yale, aproximadamente la mitad de las personas con COVID-19 a largo plazo también cumplen los criterios del síndrome de fatiga crónica, un trastorno poco conocido y a menudo pasado por alto.

Leave a Comment