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Ingredientes de la receta
500 g de harina de fuerza
- 280 ml de agua templada
- 10 g de sal
- 25 g de azúcar
- 20 g de mantequilla a temperatura ambiente
- 15 g de levadura fresca de panadería
Tiempo de preparación
- Preparación: 20 minutos
- Reposo y levado: 2 horas aproximadamente
- Horneado: 15-18 minutos
- Tiempo total: 2 horas y 40 minutos
Preparación de los bollitos de pan caseros paso a paso
En un bol grande, mezcla el agua templada con la levadura y el azúcar, dejando reposar 10 minutos hasta que espume.
Incorpora la harina poco a poco, añade la sal y, finalmente, la mantequilla. Mezcla bien hasta obtener una masa homogénea.
Amasa durante 10 minutos sobre una superficie ligeramente enharinada hasta que la masa quede suave y elástica.
Coloca la masa en un bol engrasado, tápala con un paño y deja levar 1 hora, o hasta que doble su volumen.
Divide la masa en porciones de unos 60 g cada una, dales forma de bollitos redondos y colócalos en una bandeja con papel de horno.
Cubre de nuevo con un paño y deja reposar 40 minutos más.
Precalienta el horno a 200 °C, coloca un recipiente con agua en la base para generar vapor y hornea los bollitos durante 15-18 minutos hasta que estén dorados.
Deja enfriar sobre una rejilla antes de servir.
Consejos para que los bollitos de pan casero queden perfectos
Respeta los tiempos de levado: son esenciales para lograr una miga aireada.
Amasa lo suficiente para desarrollar el gluten y obtener elasticidad en la masa.
No te olvides del vapor en el horno, así conseguirás una corteza fina y crujiente.
Pinta los bollitos con leche o huevo batido antes de hornear para un acabado brillante.
Variantes de la receta
Integrales: sustituye la mitad de la harina de fuerza por harina integral.
Con semillas: espolvorea sésamo, amapola o girasol antes de hornear.
Rellenos: una vez formados, puedes introducir trocitos de queso o jamón.
Más dulces: aumenta un poco el azúcar y tendrás unos bollitos ideales para el desayuno.
Conservación
Los bollitos de pan caseros se mantienen tiernos durante 2 días en una bolsa de tela o envueltos en papel. También puedes congelarlos y, al momento de consumirlos, calentarlos unos minutos en el horno.