Diferenciación entre casos leves y afecciones graves (2/11)
Aunque generalmente es benigno, el caseum no debe confundirse con afecciones más graves que requieren atención médica, como la faringitis estreptocócica.

Causas de los cálculos amigdalinos (3/11)
Las causas de los cálculos amigdalinos incluyen una higiene bucal deficiente y el tabaquismo, que favorecen la acumulación de residuos en las amígdalas.

Complicaciones del caseum (4/11)
El caseum puede calcificarse y formar cálculos amigdalinos, causando molestias y dolor, y a veces requiriendo tratamiento médico.

Extracción y consulta sobre cálculos amigdalinos (5/11)
El caseum a menudo se puede eliminar de forma natural, pero se recomienda una consulta con un otorrinolaringólogo si el problema persiste, para una limpieza manual.

Tratamientos avanzados para el caseum (6/11)
Si el caseum persiste a pesar de las limpiezas, se pueden considerar tratamientos como la crioterapia, el láser o la amigdalectomía.

Prevención de cálculos amigdalinos (7/11)
Una buena higiene bucal, la hidratación y el uso de enjuagues bucales sin alcohol son esenciales para prevenir la formación de cálculos amigdalinos.

Consulta en caso de síntomas de cálculos amigdalinos (8/11)
Se recomienda consultar a un otorrinolaringólogo cuando aparecen síntomas de cálculos amigdalinos para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.

Alivio de los síntomas de los cálculos amigdalinos (9/11)
Hacer gárgaras con agua tibia con sal puede aliviar la inflamación y eliminar las bacterias responsables de las piedras en las amígdalas.

Extracción manual del caseum (10/11)
La extracción manual de los cálculos amigdalinos con un hisopo de algodón es posible, pero conlleva riesgos; lo mejor es dejar esta tarea en manos de un profesional.

Amigdalectomía en caso de caseum recalcitrante (11/11)
Como último recurso, puede ser necesaria una amigdalectomía si el caseum se vuelve demasiado invasivo y resistente al tratamiento.