
Mezcla el bicarbonato de sodio con un poco de agua hasta formar una pasta espesa.
2. Aplicar la pasta en el horno:
Extiende la pasta por las superficies internas del horno, evitando los elementos eléctricos.
Deja actuar al menos 15–20 minutos; si la suciedad es muy persistente, puedes dejarla hasta unas horas o toda la noche.
3. Preparar el vinagre con limón:
En un recipiente resistente al calor, mezcla el vinagre blanco con el jugo de un limón.
Calienta brevemente en el microondas o al baño maría hasta que esté tibio.
4. Limpiar el horno:
Rocía o pasa un paño con la mezcla de vinagre y limón sobre la pasta de bicarbonato.
La reacción efervescente ayudará a desprender la grasa y la suciedad más difícil.
5. Frotar y enjuagar:
Con una esponja o paño suave, frota las superficies hasta eliminar la suciedad.
Retira los restos de pasta y vinagre con un paño limpio y húmedo.
6. Secar:
Deja el horno abierto unos minutos para que se seque por completo antes de usarlo nuevamente.
Consejos Adicionales