Los dolores intensos de espalda y articulaciones también pueden ser causados ​​por una deficiencia de vitaminas simples.

Rueda

Peso y actividad física: Las personas obesas tienen más probabilidades de sufrir deficiencia de vitamina D

alergia a la leche

Dieta vegana estricta

La leche materna, que contiene pequeñas cantidades de vitamina D

Ciertas afecciones médicas: fibrosis quística, enfermedad renal crónica o enfermedad inflamatoria intestinal

Las vitaminas son elementos esenciales para nuestro organismo, y la vitamina D es una de las cuatro vitaminas liposolubles (A, D, E y K). Esta vitamina, a menudo llamada la “vitamina del sol”, es producida por el cuerpo cuando la piel se expone a la luz solar.

Los principales síntomas de la deficiencia de vitamina D son:

dolor de espalda y huesos, debilidad muscular, fatiga, vómitos y caída del cabello.

Esta vitamina se encuentra de forma natural en alimentos como el pescado, el aceite de hígado de pescado, las yemas de huevo, los productos lácteos y los cereales fortificados.

Hay dos formas de vitamina D: la vitamina D2 (ergocalciferol), que proviene de alimentos fortificados, plantas y suplementos, y la vitamina D3 (colecalciferol), que se encuentra en alimentos y suplementos de origen animal y se produce internamente cuando la piel está expuesta a la radiación ultravioleta (UV).

La vitamina D es esencial para la salud de los huesos porque ayuda al cuerpo a absorber el calcio de los alimentos.

En el pasado, la deficiencia de vitamina D se ha relacionado con el raquitismo, una enfermedad en la que el tejido óseo no se mineraliza adecuadamente, lo que produce huesos blandos y deformidades esqueléticas.

Sin embargo, las investigaciones actuales muestran que la vitamina D juega un papel importante en la protección contra muchos problemas de salud, incluida la osteoporosis, algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades autoinmunes, infecciones, enfermedad inflamatoria intestinal y deterioro cognitivo.

Las causas de la deficiencia de vitamina D son una ingesta insuficiente de vitaminas, especialmente una dieta estrictamente vegetariana que excluye productos animales.

La exposición insuficiente al sol también puede contribuir a la deficiencia, que ocurre si pasamos mucho tiempo en interiores, vivimos en un área con poca luz solar, usamos ropa que cubre gran parte de nuestro cuerpo o tenemos un trabajo que limita nuestra exposición a la luz solar.

Las personas con pigmentación más oscura tienen un mayor riesgo de deficiencia de vitamina D porque la melanina reduce la producción de vitamina D en respuesta a la luz solar.

La enfermedad renal puede afectar la conversión de vitamina D en su forma activa, y las afecciones digestivas como la enfermedad de Crohn, la fibrosis quística y la enfermedad celíaca pueden limitar la absorción de vitamina D de los alimentos.

La obesidad también puede contribuir a niveles bajos de vitamina D porque la vitamina D se almacena en las células grasas y se libera en el torrente sanguíneo de manera menos eficiente.

Los factores de riesgo incluyen:

edad,
peso y movilidad,
alergia a la leche,

una dieta vegana estricta,
la lactancia materna y enfermedades como la fibrosis quística,
la enfermedad renal crónica y la enfermedad inflamatoria intestinal

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