Numerosos estudios confirman que beber café con moderación puede:
Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares
Disminuir el riesgo de diabetes tipo 2
Proteger frente a ciertos tipos la demencia
El café contiene antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que apoyan el sistema inmunológico y contribuyen a la protección celular. Algunos de sus componentes también ayudan a mejorar el uso de la insulina y a estabilizar los niveles de glucosa en sangre.
Conclusión: el problema no es el café en sí, sino el exceso. Consumido con equilibrio, puede formar parte de un estilo de vida saludable.