Después de investigar un poco, finalmente descubrimos la verdad. Resultó ser una manche à gigot, un antiguo soporte francés para pierna de cordero. Antiguamente, estos utensilios se usaban para sujetar el hueso de la carne asada. Esto permitía sostener el asado cómodamente mientras se trinchaba en la mesa, sin quemarse las manos ni mancharse de grasa.
En un instante, el objeto dejó de ser un simple hallazgo casual en un cajón. Nos imaginamos vívidamente a nuestra abuela organizando cenas, poniendo la mesa y quizás incluso usando este mismo utensilio cuando agasajaba a familiares y amigos. Es asombroso cómo un pequeño objeto puede albergar todo un mundo de recuerdos. Es asombroso cómo las cosas aparentemente más comunes pueden convertirse en pequeños fragmentos de historia, reviviendo de repente el pasado de nuestros seres queridos.