Mantén las ventanas cerradas para evitar que las arañas entren a tu casa

3. Araña del banano (Phoneutria nigriventer) De tamaño grande, patas largas y peludas, coloración marrón con franjas oscuras. Son muy activas y rápidas.

Dónde se esconde: en cajas de frutas, vegetación densa y depósitos.

Por qué es peligrosa: es considerada una de las más venenosas del mundo; su picadura provoca dolor agudo, problemas neurológicos y, en casos graves, paro respiratorio.

4. Araña lobo (Lycosidae) De aspecto robusto, de color marrón o gris con patrones en el dorso que recuerdan a un lobo. No tejen telarañas para atrapar presas, sino que cazan activamente

Dónde se esconde: en jardines, grietas del suelo y rincones húmedos.

Por qué es peligrosa: aunque su veneno no suele ser letal, su mordedura es muy dolorosa y puede causar inflamación severa.

Identificarlas correctamente puede ayudarte a reaccionar a tiempo y buscar ayuda en caso de un accidente.

¿En qué época son más propensas las arañas?

 

Las arañas suelen ser más frecuentes durante los meses de primavera y verano, cuando las temperaturas son cálidas y encuentran más alimento disponible, como mosquitos y otros insectos. Además, en estas estaciones aumenta su actividad reproductiva y buscan refugios dentro de los hogares para protegerse o formar sus nidos. En otoño, algunas especies también tienden a ingresar a las casas en busca de calor y resguardo frente al frío que se aproxima. Durante el invierno, la actividad baja, pero no desaparece por completo: muchas permanecen escondidas en rincones interiores esperando mejores condiciones.

Consejos para evitar que las arañas entren en las casas Mantén las ventanas cerradas o usa mallas protectoras: una red fina en puertas y ventanas evita que los arácnidos entren sin comprometer la ventilación.

Sella grietas y rendijas: las pequeñas aberturas en paredes, pisos o techos son puertas de entrada frecuentes.

Mantén la casa ordenada: evita acumular cajas, papeles y objetos donde las arañas puedan esconderse.

Sacude la ropa y el calzado: sobre todo si han estado guardados por mucho tiempo o en lugares oscuros.

Controla la leña y materiales almacenados: revisa siempre antes de manipularlos, ya que suelen ser escondites comunes.

Aspira y limpia regularmente: especialmente detrás de muebles y en rincones poco iluminados.

Cuida el jardín: corta el césped con frecuencia y evita que las plantas se adhieran demasiado a las paredes de la casa.

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