Cómo protegerte del engaño
Compra en lugares de confianza
Pregunta si la carne es fresca o descongelada
Revisa la fecha de empaque
Desconfía de precios demasiado bajos
Observa siempre color, olor y textura
En casa, consérvala correctamente y no la recongeles
Un consumidor informado es más difícil de engañar.
La verdad que pocos dicen
El problema no es solo la carne, sino la falta de información. Muchos comercios se aprovechan de que la mayoría de las personas no sabe identificar una carne en mal estado.
No es paranoia.
No es exageración.
Es una realidad silenciosa que ocurre todos los días.
Conclusión
La próxima vez que compres carne, recuerda esto:
no todo lo que se ve rojo y “fresco” lo es.
Tu salud y la de tu familia valen más que una oferta llamativa.
No te dejes engañar… porque muchas veces te están vendiendo carne que nunca comprarías si supieras la verdad.