1. Prepara la base:
– Muele la avena en una licuadora hasta obtener una consistencia fina de harina.
– Transfiere a un bol y añade una pizca de sal y el polvo de hornear. Mezcla bien para combinar.
– Pela 2 manzanas, májalas bien con 15ml de jugo de limón y añádelas a la mezcla de avena.
– En un bol separado, bate 1 huevo con 10ml de jugo de limón y combínalo con la mezcla de avena para formar una masa.
– Engrasa un molde forrado con papel de hornear con un poco de aceite de oliva, luego presiona la masa en el fondo del molde, formando una capa uniforme con bordes moldeados. Reserva.
2. Prepara el relleno:
– Pela y corta las manzanas en pequeños trozos. Colócalas en una cacerola a fuego medio.
– Añade 15ml de jugo de limón, tu elección de endulzante o miel y canela. Cocina durante 15-20 minutos hasta que las manzanas se ablanden.
– Escurre los arándanos secos o las pasas remojadas y agrégalos a las manzanas junto con las nueces picadas. Mezcla bien para asegurar que todo esté distribuido uniformemente.
3. Monta y hornea:
– Una vez que la mezcla de manzana se haya enfriado un poco, viértela sobre la base de avena en el molde, extendiéndola de manera uniforme.
– Precalienta el horno a 180°C (360°F).
– Hornea el pastel durante 30-40 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y el relleno burbujee.
– Deja enfriar el pastel en el molde antes de cortar y servir.
Consejos:
– Este pastel es perfecto como una opción de postre más saludable, proporcionando una buena fuente de fibra a través de la avena y las manzanas.
– Ajusta la dulzura según tus preferencias de sabor y necesidades dietéticas. Puedes usar endulzantes naturales como stevia o eritritol si estás evitando el azúcar.
– Sirve con un toque de yogurt griego o una bola de tu alternativa favorita de helado para un placer extra.
Disfruta de esta deliciosa versión sin culpa de un famoso pastel americano, perfecto para cualquier ocasión o simplemente como un gusto para disfrutar cualquier día.