Complementa el tratamiento con una alimentación rica en antioxidantes (frutas, verduras y frutos secos).
Evita la exposición prolongada al sol y usa protector solar todos los días.
Hidrata tu piel desde dentro bebiendo suficiente agua a lo largo del día.
Este sencillo truco de belleza, económico y natural, puede convertirse en un gran aliado para mantener la piel joven y luminosa sin recurrir a productos costosos.