- Deja que el agua hierva y retira inmediatamente la cacerola del fuego o reduce el fuego al mínimo.
- Tapa la cacerola y deja que los huevos se cocinen en el agua caliente durante 9-12 minutos (dependiendo del tamaño). Este proceso suave permite que la clara y la yema se cocinen uniformemente sin que se sobrecalienten.
- El paso más importante es el enfriamiento rápido. En cuanto termine el tiempo, transfiere inmediatamente los huevos a un recipiente con agua helada. Esto detendrá la cocción al instante, conservará el color vibrante de la yema y facilitará mucho pelarlos.
Siguiendo estas sencillas reglas, te olvidarás para siempre de los bordes verdosos y servirás huevos perfectamente cocidos con yemas suaves que tendrán un aspecto tan apetitoso como en la foto.