
Humedece un paño o esponja con agua tibia.
Espolvorea bicarbonato sobre la superficie de los azulejos o directamente sobre la esponja.
Frota suavemente los azulejos en movimientos circulares, prestando especial atención a las manchas y juntas.
Enjuaga con agua limpia y seca con un paño suave.
2. Para juntas con suciedad incrustada:
Mezcla bicarbonato con un poco de agua hasta formar una pasta.
Aplica la pasta sobre las juntas y deja actuar 10–15 minutos.
Frota con un cepillo de dientes o un cepillo pequeño de cerdas duras.
Enjuaga con agua tibia y seca.
3. Para eliminar grasa o restos difíciles: