Otro problema que suele retrasarse es la limpieza. Cada seis meses aproximadamente, descongelar completamente y lavar suavemente con vinagre blanco permite que los alimentos se refresquen antes de volver a guardarlos. El resultado: un electrodoméstico más eficiente, sin olores desagradables y con un almacenamiento mucho más fiable. Por último, tenga cuidado de no llenarlo demasiado. Cuando está tres cuartos lleno, la circulación del aire es deficiente, lo que afecta negativamente a todos los alimentos almacenados, incluida la carne.
Los errores más comunes al congelar carne

Otro hábito que debes cambiar: descuidar el transporte de la tienda a casa. La carne sabe mejor a una temperatura estable, no cuando cambia repentinamente. Usar una bolsa térmica y, si es posible, una compresa fría ayuda a preservar la calidad del producto hasta que llegue el momento de congelarlo. Como nos recuerda a menudo Boucherie Jumeaux, una popular red social, la carne bien preparada conserva su sabor y el placer de cocinarla incluso después de congelarse.