
De acuerdo con algunos estudios preliminares, las personas con tipo de sangre O parecerían tener ciertas ventajas naturales en términos de salud a largo plazo. Este grupo, que es el más común a nivel mundial, ha sido asociado con una menor propensión a padecer enfermedades cardiovasculares, como infartos o accidentes cerebrovasculares, y también con menor riesgo de algunos tipos de cáncer. Además, su sistema de coagulación tiende a ser más eficiente, lo que favorecería la circulación y, en consecuencia, la oxigenación de los tejidos a medida que el cuerpo envejece.
ver continúa en la página siguiente
Incorporar alimentos ricos en antioxidantes como frutas, verduras, té verde o cúrcuma puede ayudar a neutralizar los radicales libres que dañan nuestras células. También es fundamental moverse: caminar, nadar, practicar yoga o hacer ejercicio de fuerza no solo mantiene el cuerpo ágil, sino que protege al corazón y al cerebro. Dormir entre 7 y 8 horas por noche, evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, y someterse a chequeos médicos frecuentes son otras medidas básicas que todos deberíamos seguir, sin importar el grupo sanguíneo.