Durante años, el huevo ha sido uno de los alimentos más debatidos por nutricionistas y médicos. Muchos aseguran que su consumo eleva el colesterol, mientras que otros defienden sus beneficios por ser una fuente rica en proteínas y nutrientes esenciales. Un estudiante de Harvard decidió poner a prueba esta controversia realizando un experimento inusual: comer 720 huevos en 30 días, es decir, 24 huevos diarios. Los resultados sorprendieron incluso a los especialistas.
El joven llevó un control médico constante antes, durante y después del experimento. Se realizaron análisis de sangre semanales para medir los niveles de colesterol total, LDL (colesterol malo), HDL (colesterol bueno) y triglicéridos. Aunque muchos esperaban que sus niveles de colesterol se dispararan, ocurrió todo lo contrario: el colesterol bueno (HDL) aumentó, el colesterol malo se mantuvo estable y los triglicéridos disminuyeron ligeramente. Los médicos concluyeron que, en personas sanas y activas, el huevo no necesariamente causa daños cardiovasculares si se consume de manera equilibrada.
Además, el estudiante no comió los huevos de una sola forma. Para evitar el aburrimiento y mantener una dieta balanceada, los preparaba de distintas maneras. En el desayuno solía consumir huevos cocidos o revueltos con espinaca y aguacate. En el almuerzo, prefería tortillas con vegetales o huevos duros acompañados de ensalada. Por las noches, los combinaba con arroz integral, pollo o verduras al vapor. En total, incluía seis comidas diarias, ajustando las cantidades de proteínas y grasas según sus necesidades energéticas.
Preparación recomendada: