Durante el sueño, nuestro cuerpo entra en modo de recuperación. En este periodo, la frecuencia cardíaca disminuye de forma natural, la frecuencia respiratoria cambia y la presión arterial baja. Sin embargo, ciertas bebidas consumidas justo antes de acostarse pueden alterar este delicado proceso, afectando negativamente los niveles de azúcar en sangre, la frecuencia cardíaca, la digestión y el equilibrio de líquidos y electrolitos. Para las personas con hipertensión, diabetes, enfermedad renal o cardiopatía, estas consecuencias pueden ser peligrosas. Además, beber líquidos antes de dormir aumenta la micción, provoca deshidratación y desequilibrios electrolíticos, lo que puede causar mareos, arritmias e hinchazón.
Los médicos recomiendan encarecidamente evitar cuatro tipos de bebidas antes de acostarse.