En algún momento de la vida, todos tuvimos un juego que marcó nuestra infancia o adolescencia. Podía ser algo tan simple como jugar en la calle, un videojuego antiguo o incluso un pasatiempo con amigos después de la escuela. Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos de esos juegos fueron quedando en el olvido, reemplazados por nuevas formas de entretenimiento más digitales y rápidas.
Lo curioso es que, aunque creemos haberlos olvidado, algunos de estos juegos siguen presentes en nuestra memoria más de lo que imaginamos. Basta con ver una imagen, escuchar una melodía o recordar una regla simple para que esos momentos regresen con fuerza. Es como si el cerebro guardara esas experiencias en una parte especial que nunca desaparece del todo.
En la actualidad, la tecnología ha cambiado por completo la forma en que jugamos. Los teléfonos móviles, las redes sociales y las plataformas de streaming han ocupado gran parte del tiempo libre de las personas. Esto ha hecho que muchos juegos tradicionales pierdan protagonismo, especialmente aquellos que no requieren pantallas ni conexión a internet.