Beber agua parece lo más simple del mundo, ¿no? Abres la llave, llenas un vaso y listo. Pero en realidad, muchos tenemos hábitos poco saludables cuando se trata de hidratarnos. Y aunque parezcan detalles sin importancia, a la larga pueden afectar cómo nos sentimos día con día.
Uno de los errores más comunes es esperarse hasta tener sed . Para cuando eso pasa, el cuerpo ya está deshidratado. No beber suficiente agua a lo largo del día puede provocar fatiga, dolores de cabeza o incluso mal humor. Y no, el café o los refrescos no cuentan como agua.

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Otro error muy común es tomar mucha agua de golpe , sobre todo cuando uno siente que no ha bebido nada en horas. Pero saturar el cuerpo en poco tiempo no es la solución. De hecho, tomar demasiada agua en un solo momento puede ser contraproducente: puede hacer que se diluyan los niveles de sodio en la sangre y generarte malestares.
También está eso de reemplazar el agua con bebidas azucaradas o energéticas . Sí, pueden quitar la semilla al momento, pero muchos tienen ingredientes que terminan deshidratando más, además de los picos de azúcar y calorías que traen. Nada como el agua natural, sin adornos.